Categoría: Mis compañeras de piso.
26 Febrero 2007
Jejeje. Lo veía venir. Esa exaltación de la amistad no podía traer nada bueno. El asesinato une pero se ve que no para siempre.
Os cuento:
Resulta que las dos catkillers con las que vivo ya no se dirigen la palabra. Sara está harta de limpiarle la mierda a Ana, y ahora encima con el gato ya no la aguanta. Pero creo que hubo un punto de inflexión cuando llegó el último recibo de la electricidad, porque tuvimos que pagar 137€ (de 60 que pagábamos antes). Y es que Ana se dejaba el radiador encendido durante días cuando se piraba, para que el gato no pasara frío. Que tú piensas, como ha cambiado la catkiller ésta, pero ¡no!, que se dejaba abierta la puerta de su cuarto que da a la terraza. Así que otra estupidez más que no se entiende.
Sara le dijo que no quería vivir con el animalito y que no podía escaquearse de hacer sus tareas de la casa. ¿Sabéis que contestó la tía ésta? Que porque una semana ella no hiciera el baño no pasaba nada, y se quedó tan ancha la tía guarra! Y que no entendía por qué le molestaba vivir con el gato.
Total, que no se hablan. Y yo en medio, aguantando que Sara me coma la oreja cada vez que quiere desahogarse. Estoy a punto de decirle que se abra un blog!
Hoy Sara ha llamado al casero y le ha contado todo esto; que no estábamos de acuerdo con que trajera al gato y que, aún así, lo trajo. Y que no tiene un buen comportamiento en el piso, que no se responsabiliza de los destrozos que hace el animal. Vamos, que el casero hablará con ella y se pasará por aquí una tarde de estas.
A veces me siento como si viviera en un episodio de "Al salir de
clase", rodeada de niñat@s que se complican la vida de un modo que no
es ni medio normal.
Y yo pienso, lo que cambia la gente, ¿no? Con lo bien que se llevaban estas dos y ahora no se hablan entre ellas, pero sí me hablan a mí. Con lo rara que era yo, todo el día metida en mi cueva (o sea, habitación). ¡Quién lo diría! Las vueltas que da la vida, y yo que me mareo en patinete...
servido por margari
17 comentarios
compártelo
14 Enero 2007
La última novedad en relación a mis compañeras de piso es que la catkiller número 1, que responde al nombre de Ana, ha traído OTRO GATO a casa. Ahí, con dos cojones.
Eso sí, el mismo día de traerlo, unos 10 minutos antes, tuvo la delicadeza de avisarme (porque ya le dejé claro después de lo que hicieron con la otra gata que ni de coña entraba otro animal en casa mientras estuviera yo).
Más o menos me dijo que sus amigas le habían dicho que le iban a llevar un regalo, y que tal regalo se llamaba Lucas. Pero que ella no sabía qué tipo de animal era, que a lo mejor era un periquito. ¡Menuda japuta está hecha esta tía! ¿Se cree que soy gilipollas o qué? Yo le repetí mi opinión, pero al final hizo lo que le salió del chichinabo.
Moraleja: recojo el guante y a partir de ahora no tendré en consideración absolutamente en nada a esta piba, en lo que a convivencia se refiere. Porque reconozco que pese a todo lo anterior y a su actitud (es una cerda de mucho cuidado), yo seguía en plan civilizado, porque me negaba a cambiar mi forma de ser por esta tía, que una ya tiene su edad para mariconadas y tal.
Pero a partir de ahora, como si viviera sola, on my own way, como dice un blog que yo me sé.
Y otra cosa, entre ambas catkillers empieza a haber un poco de mal rollito, por éste y otros motivos. Problemas en el paraíso, ya ves, y yo preocupá.
servido por margari
4 comentarios
compártelo
23 Noviembre 2006
Joder. Cada día me dan más motivos para flipar, sobre todo Sara. Qué tía más rara, coño. Y no quiero decir diferente, no, quiero decir rara, rara de cojones.
Después de hacer lo que hizo con la gata, va la killa ésta y se hace voluntaria de la asociación "Equanimal"!!!?!!!
Para el que no lo sepa es un grupo de gente que trabaja en defensa de los derechos de todos los animales, promoviendo campañas para concienciar a la peña.
¿Alguien entiende algo?
Yo creo que la tía ésta, que es actriz, me está haciendo terrorismo psicológico, para que me vuelva loca y me pire del piso, o algo así. Porque si no, no entiendo nada.
Ha puesto pegatinas por el piso, e imanes de los que se ponen en la nevera, con logos sobre el temita. Ala, con dos ovarios, sí señor.
No se le caiga la cara esa que tiene la pobre de vergüenza...
NB:
ELEDER, tienes toda la razón. Esos comentarios tan buenos y sarcásticos no suelen salir de tu boca cuando deben, sólo se te ocurren después. Una pena, porque la verdad es que la frasecita se sale! Ojalá se me hubiera ocurrido a mí en su momento; se le hubiese quedado una cara de imbécil ... Bueno, como la que tiene ya.
servido por margari
1 comentario
compártelo
18 Noviembre 2006
A mis compañeras de piso ahora les ha dado por reciclar. A mí desde que voy a mi aire no me importa un cojón de pato lo que hagan, pero conmigo que no cuenten, ni para eso ni para nada que requiera tener algo que ver con ellas.
En Málaga reciclamos desde hace años, sobre todo en mi caso papel. Así que ninguna catkiller me va a enseñar a reciclar; bueno, ni a reciclar ni a ná!!!
Así que básicamente me opongo aquí a colaborar con el reciclaje por joderlas, en especial a Ana, que se indigna mucho con el tema la muy imbécil. Se emparanoya con el tema éste pero luego no le tiembla el pulso al meter a una gatita en una bolsa de plástico y arrojarla a la basura.Qué tipa!
Total, que hace unos días me encuentro una nota en el cubo de la basura (muy apropiado ¿no?), en la que ponía: "Traspasa tu amor por los animales a su medio natural". Qué mala hostia me entró, os lo juro. Me faltó tiempo para tirar la puta nota a la basura.
Total, que al rato me viene la idiota ésta autora de la notita a pedirme explicaciones de por qué la había tirado. Y yo, "Pues porque ya la he leído". Y ella, "Bueno, pero es que no era para ti". Y yo, "¿Eh? ¿Que lo de que traspase mi amor por los animales no era por mí?". Y ella, "Eso sí, pero tb era para que cuando vengan mis amigos sepan que aquí reciclamos".
Si es que no se puede ser más gilipollas!
Así que no sólo vivo con unas catkillers, también con unas nazis del reciclaje.
Sólo espero que cada vez que Ana meta la mano en el cubo de la basura para echar a reciclar algo que yo he tirado, se acuerde de que le faltó tiempo para echar a la basura a la pobre gata. Que se joda.
servido por margari
4 comentarios
compártelo
7 Noviembre 2006
Antes de llevar el diario al día, os tengo que poner en situación:
Cuando volví de Málaga este verano a Madrid para continuar con mis estudios, ya sabía que tendría que buscarme una nueva compañera de piso. Aunque al final resultó que se iban las dos.
Bueno, pues vale, a poner carteles por ahí. Sabía que no me costaría encontrar a gente interesada, porque (flipad!) pago 150 € al mes en un piso de 3 habitaciones en Madrid. No me equivoqué.
La primera chica que vino a ver el piso se quedó con una de las habitaciones. Se llama Ana, tiene 19 años y estudia Sociología en la Complu.
La segunda y última vino a través de Andrea, una compañera de clase, se conocían desde hacía tiempo. Vino a ver el piso, le gustó y se quedó con la última habitación disponible. Se llama Sara, tiene 21 años y es actriz.
Al principio, muy bien, la verdad, muy buen rollo. Bueno, sabía que no teníamos mucho en común, sobre todo por la diferencia de edad, pero tampoco es algo que necesite para convivir con alguien.
Pero todo empezó cuando Ana trajo una gatita a casa (antes nos preguntó si nos importaba; yo encantada, pero Sara puso algunas pegas, aunque acabó cediendo). Total, y abreviando, que la peque tenía costras por el cuerpo, y Ana la llevó al veterinario. Le sacaron sangre y le dijeron que podía ser tiña, que es una enfermedad contagiosa pero que tiene cura.
Estuvimos cuidando a la gata, sobre todo Ana (que para eso era suya) durante 5 días, hasta que un viernes llama el veterinario para decirle que los resultados han sido positivos, o sea, que tiene tiña.
Reconozco que ese día no estaba muy fina: no fui a clase porque estaba incubando un virus de esos de catarro (mocos, tos y tal). Me levanté a las 4 de la tarde, más o menos. Y cuando me sueltan que la gata tiene tiña seguro yo pensé: "coño, ¿eso es nuevo? Ya lo sabíamos".
Así que seguí a mi rollo. Y cuando van saliendo por la puerta y me dicen: "Vamos a cometer un asesinato". Digo: "¿QUÉ?". Y ellas, que sí, que vamos a dejar a la gata en una caja en la basura. Les dije que podían devolvérsela a la chica que se la dió, que era amiga de Ana, y ya le dijo que si ella no podía con los gastos del tratamiento ella se la quedaba. Pero me dijo que no le cogía el teléfono (¡uf, qué original!). Les dije que podían llevársela a un veterinario, que ellos se encargarían de buscarle una casa. Y ellas, que no, que nadie iba a querer una gata con tiña. Y van
y se piran.
Y yo me quedé como una puta gilipollas, pegada al suelo sin saber qué hacer, sin reaccionar. Qué asco me doy cada vez que me acuerdo. Ya me vale a mí también.
Pero es que el lunes en clase me entero por Andrea que lo que hicieron con la gata fue aún más cruel e inhumano que lo que yo creí: metieron a la gata en una bolsa de plástico y de ahí al contenedor. ¡Qué hijas de puta! Ni una sola oportunidad de salir de ahí. A mí me dijeron que la iban a dejar en una caja al lado de la basura.
Desde entonces, no las puedo ni ver...
servido por margari
5 comentarios
compártelo